¿QUE ES LA CVX?

La Comunidad de Vida Cristiana es una asociación internacional de laicos formada por -hombres y mujeres, adultos y jóvenes, de todas las condiciones sociales- que desean seguir más de cerca a Jesucristo y trabajar con El en la construcción del Reino, y que han reconocido en la Comunidad de Vida Cristiana su particular vocación en la Iglesia" (PG 4).
Sus miembros integran pequeños grupos que forman parte de comunidades más amplias a nivel regional y nacional, constituyendo UNA Comunidad Mundial, y están presentes en los cinco continentes y en casi 60 países (NC introducción).
La Espiritualidad y la pedagogía de san Ignacio contempla cada persona y la ayuda a poner todo lo que es y tiene al servicio del Reino de Dios. Para ello, la invita a vivir en actitud de disponibilidad, dispuesta a cambiar su modo de actuar y pensar, ejercitándose en integrar constantemente experiencia, reflexión y acción . La CVX, deseando ser fiel a esta pedagogía, quiere formar hombres y mujeres que libremente se ofrecen al Señor y a su Iglesia, dispuestos a servir allí donde sean enviados
El fundamento de la formación y renovación de la CVX es el valor de cada persona y la convicción de que cada uno tiene una vocación divina que abraza todas las dimensiones de su existencia. Somos llamados por Dios: El tiene la iniciativa, pero respeta nuestra libertad. La persona descubre esta llamada cuando escucha y hace suyos los deseos de Dios. Esa llamada de Dios es la vocación, que se manifiesta en nuestras inclinaciones más profundas y en nuestros deseos más auténticos. La respuesta libre al llamamiento de Dios da sentido y dignidad a nuestra existencia (NC 4).

Historia "De San Ignacio a la CVX"

 


24 Mayo de 1521: Iñigo cae herido defendiendo la fortaleza de Pamplona.
Junio 1521-febrero1522: Iñigo se retira en su casa torre de Loyola a dedicarse al reposo, l lectura, la reflexión y el silencio, mientras soportaba el dolor físico de su pierna herida.
24 y 25 de Marzo de 1522: En la víspera de la celebración de Nuestra Señora de la Anunciación, en Montserrat, y luego de una larga confesión que duró tres días, Ignacio no solo se despoja de sus pecados (como despedida de su lujurioso pasado), sino también de sus armas y su vestimenta caballeresca que la cambia por la ropa del hombre pobre que pedía limosnas a la salida del monasterio. Vestido con su ropón, “fue a hincar de rodillas delante el altar de Nuestra Señora, y unas veces de rodillas y otras de pie, con su bordón en la mano, pasó toda la noche”. Fue la noche del 24 y 25 de marzo, interrumpida por las canciones, plegarias y promesas de los devotos. Luego de amanecer, habiendo participado y comulgado en la misa festiva, partió hacia Manresa, evitando ir a Barcelona donde “hallaría muchos que lo conociesen y honrasen”.
1540-1773: Casi simultáneamente a la Compañía de Jesús nace un movimiento de laicos inspirado por S. Ignacio de Loyola: Grupos laicos colaboradores en el apostolado. Los primeros jesuitas, desde el principio formaron grupos de laicos, colaboradores en el apostolado, a los que daban diferentes nombres. El propio S. Ignacio creaba uno en Roma con el nombre: “Sociedad de los Doce Apóstoles”.
1563: Nacen las CCMM: En el Colegio Romano (fundado por S. Ignacio en 1551 para la formación de jóvenes), el Padre Leunis (jesuita de origen belga) reúne un grupo de estudiantes para el apostolado en Roma. Puede considerarse el fundador de las Congregaciones Marianas (CCMM)
1574: Reglas de las CCMM más antiguas que se conocen.
1773: Las CCMM cuentan con 2.500 grupos afiliados. Luego de la supresión de la Compañía de Jesús por Clemente XIV, las CCMM se tornan un movimiento piadoso de la Iglesia siempre en expansión.
1814: Pío VII, autoriza la restauración de la compañía de Jesús.
1922: Reacción de los Jesuitas: ven la necesidad de reencontrar el carisma específico de S. Ignacio. El P. Ledochowski reune en Roma a los Jesuitas que trabajan con las CCMM. Se inaugura en Roma el Secretariado Central y se promueven las Federaciones Nacionales conforme a la práctica anteriora 1773.
1948: La Reforma: Nuevo Estatuto e identidad auténtica de las CCMM. Prioridad absoluta de los EE.EE.
1953: Pío XII recibe el proyecto de Estatutos y funda oficialmente la Federación Mundial.
1954: Primera Asamblea Mundial. Con ocasión del Congreso Mariano. Se elige el primer Consejo Ejecutivo de la Federación mundial.
1964: Los Principios Generales están preparados, pero esperan el fin del Concilio Vaticano II.
1967: Las CCMM se transforman en CVX, a partir del impulso dado por Pío XII (Constitución Apostólica “Bis Saeculari”) y por el General de los Jesuitas el P. Janssens.
1967-68: Se aprueban y confirman las CVX por Pablo VI. Reafirmándose en el espíritu del Concilio Vaticano II, se redescubre el carisma y espiritualidad original. Pablo VI confirma la renovación (ad experimentum) el 25 de marzo.
1971: Confirmación definitiva.
1986: Asamblea Mundial de Loyola, comunidad para la misión.
1990: Asamblea Mundial de Guadalajara (México), enviados a dar fruto como un cuerpo apostólico.
1994: Asamblea Mundial de Hong Kong, se reconoce el contexto del cual y hacia el cual estamos enviados.
1998: La última Asamblea Mundial de Itaicí (Brasil), se define nuestra misión común en el contexto del mundo de hoy.

En Paraguay

 

En nuestro País, la CVX como tal, existe desde el año 1989, aunque se sabe de experiencias de "Congregaciones Marianas" vividas ya en las Reducciones Jesuíticas. Luego de un largo proceso de consolidación, se reconoceComo Comunidad Nacional, en los últimos cinco años, hemos crecido dando pasos importantes:
La Comunidad de Asunción y su Consejo de Coordinadores se están consolidando; hoy podemos contar siete comunidades en Asunción: Joayhu, Jevy´a, Tereré, Ñemity, Ajaka, Yvaga peve y Surco; una pre-comunidad en la Pquia. Virgen del Carmen y una más incipiente (en formación) con jóvenes en la Pquia. Cristo Rey.
Se trabajó en la preparación de la Asamblea Mundial de Itaicí y del último Encuentro Latinoamericano en Montevideo. La reciente visita de Fernando Salas fue también un momento importante para nuestra comunidad.
Reuniones Preparatorias para el Compromiso Temporal CVX-Paraguay. Margarita Alcaraz y Ricardo Ruiz Díaz - Nov. de 2000 - 2
Uno de los mayores logros del presente año, talvez sea el que casi todas las comunidades tienen guías, y otro igualmente importante, que mucha gente está tomando en serio la experiencia de los E.E..
Y felizmente, a nivel nacional ya podemos contar con dos pre-comunidades en el interior: una de adultos en San Ignacio y otra de universitarios en Encarnación.

La Formación en la CVX

 


La formación de un cristiano, no puede quedarse en la catequésis de la Confirmación o la Primera Comunión. Debe estar a la misma altura de su madurez humana, su formación académica o profesional. Es una tarea permanente en la busqueda de unir Fe y Vida, Fe y Profesión, Fe y Justicia.

Y para poder hacer el mejor discernimiento, el mayor bien y servicio a Dios, es necesario una sólida y adecuada formación. Esta formación nos ayudará fundamentalmente en “la misión” (formación para la misión). “La formación de los fieles laicos tiene como objetivo fundamental el descubrimiento cada vez más claro de la propia vocación y la disponibilidad siempre mayor para vivirla en el cumplimiento de la propia misión” (Christifideles Laici, 58)

La Vida Comunitaria  


La experiencia CVX, se vive principalmente en la pequeña Comunidad (Comunidad Base o Grupo), constituida por 6 a 12 personas, que se reúnen periódicamente, para compartir la vida, la oración, la formación, y la responsabilidad de discernir, acompañar y enviar a la misión (o apostolado, que puede ser individual, particular, en el propio ambiente, en la misma CVX, o una acción comunitaria concreta). Los grupos se integran generalmente buscando cierta homogeneidad en cuanto a edades, estados, interéses, etc.
Los miembros de la CVX viven la espiritualidad ignaciana teniendo como referencia la comunidad . La ayuda de los hermanos y hermanas que comparten la misma vocación es un factor esencial para la creciente fidelidad de cada uno a su propia vocación y misión. Por otro lado, la misma comunión fraterna entre los miembros de la comunidad es constitutiva del testimonio apostólico de la CVX (NC 28).
"Para preparar más eficazmente a nuestros miembros para el testimonio y el servicio apostólico, especialmente en los ambientes cotidianos, reunimos en comunidad a personas que sienten una necesidad más apremiante de unir su vida humana en todas sus dimensiones con la plenitud de su fe cristiana según nuestro carisma" (PG 4).

La misión CVX

 


Creemos que cada uno de nosotros está llamado a trabajar amando y sirviendo a Dios en los demás, a partir del “conocer, amar y seguir a Jesús” compartimos con Él, la misión recibida del Padre.
De acuerdo con la orientación del Vaticano II, la misión del laico en CVX no se interpreta restrictivamente ni estableciendo dicotomías. El campo de misión en CVX es ilimitado. Se extiende a la Iglesia y al mundo, al servicio de las personas y de la sociedad, buscando llegar al corazón de la persona y luchando por cambiar las estructuras injustas, para hacer presente el Evangelio de salvación a todos y en todas las situaciones y circunstancias. (NC 91)
Sin embargo, considerando el carácter laical de la vocación CVX y ante la situación del mundo, marcado por graves injusticias estructurales y por la marginación de gran parte de la familia humana, que vive en pobreza y miseria, el servicio prioritario que CVX está llamada a ofrecer hoy es la promoción de la justicia a la luz de la opción preferencial por los pobres. (NC 92)
Misión supone e implica que, en y desde la Iglesia, alguien envía y que alguien es enviado a implementar la misma misión de Jesús. Misión supone e implica que, en y desde la Iglesia, alguien envía y que alguien es enviado a implementar la misma misión de Jesús. (NC 85)
La misión CVX, no se limita a ningun campo, y en el proceso de descubrir son importantes los criterios de discernimiento Ignacianos: "el bien más universal y duradero", "la mayor urgencia", "estar donde otros no estan".
Fruto de la Última Asamblea Mundial (Itaicí-SP, Brasil). La Misión Común CVX se expresa en estos 3 grandes campos y deseos:
• Cristo y la realidad social:
Deseamos traer a nuestra realidad social el poder liberador de Jesucristo.
• Cristo y la cultura:
Deseamos encontrar a Jesucristo en toda la variedad de culturas, permitiendo que su gracia ilumine todo lo que necesita transformación.
• Cristo y la vida cotidiana:
Deseamos vivir unidos a Jesucristo para que EL pueda entrar en todos los aspectos de nuestra vida ordinaria en el mundo.

Estas tres áreas de misión son iluminadas por la fuente espiritual que nos alimenta y nos fortalece para la misión: los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, para crecer en la vida cristiana y así atender nuestra propia formación para la misión, de manera que nuestra comunidad pueda llegar a ser un instrumento más eficaz de servicio.

La Espiritualidad

 

El carisma de CVX y su espiritualidad son ignacianos. Los Ejercicios Espirituales de San Ignacio constituyen la fuente específica de este carisma y el instrumento característico de esta espiritualidad.
La Espiritualidad, es transversal a la Misión, la formación y la vida comunitaria, ya que no se dan ninguno de estas dimensiones, de manera aislada. La CVX, es contemplativa en la acción: es decir, que debe reflexionar, orar y escuchar a Dios, donde cada miembro o comunidad está trabajando. Es buscar, servir y amar a Dios en todo y en todos.
Los Ejercicios Espirituales son fundamentales y constitutivos en la vivencia de la vocación CVX. Son "la fuente y el instrumento característico de nuestra espiritualidad" (PG 5). Por lo tanto, no se puede comprender y mucho menos vivir la vocación CVX, sin pasar por la experiencia de los Ejercicios.
Nuestra espiritualidad también incluye como experiencias fundamentales: la oración ignaciana, el discernimiento y la eucaristía -vividas tanto en el plano personal como el comunitario-.

Organización

 

Según nuestros Estatutos y Reglamentos, la CVX se organiza de la siguiente manera:
Una Comunidad Local (por ciudad o región), se integra con cada Comunidad Base, existe una instancia de coordinación que es el Consejo de Coordinadores Local, y una instancia mayor que es la Asamblea Local (una vez al año).
Una Comunidad Nacional, que comprende varias Comunidades locales. La máxima autoridad es la Asamblea Nacional (se reune ordinariamente cada 2 años), que delega la función ejecutiva en un Consejo Ejecutivo Nacional integrado por: un Presidente, un Vice-Presidente, un Asistente Eclesiástico Nacional, dos vocales (de Formación y comunicación), un Tesorero, y un Secretario.
Dado que somos una Comunidad Mundial, existe un Consejo Ejecutivo Mundial y una Asamblea Mundial que reúne a los representantes de las CVX de cada país, cada 5 años.
En cuanto a la Relación con la Compañía de Jesús, la CVX, mantiene una relación de estrecha colaboración mutua, compartiendo la misma espiritualidad, pero con total autonomía.