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Sexo libre
Hola amigo, que tal amiga.
Aunque pueda sorprenderte un poco que salga con este tema, me parece que pocas veces hablamos bien de este asunto, que suele quedarse para los chistes o la joda. Frecuentemente vemos al sexo como una “carnada” para estimular el consumo, “se muestra sin complejos” y cada vez más fácilmente se puede acceder a “ver de todo” en lo que se refiere a relaciones sexuales. El baile “del caño”, el “perreo” entre parejas y algo más, se puede ver en las competencias de baile de la tele como algo ya “normal”.
Hay una fuerte estimulación, un intenso “bombardeo” de imágenes y propuestas “calientes” por todas partes, que nos invitan a soltar los controles para dejarnos llevar por los instintos y experimentar el sexo “libremente”.
El “sexo libre” promueve un ambiente de “carrera” que presiona para tener experiencias sexuales, no importa cómo o con quién, la pregunta con la que se dispara a quemarropa a un joven de hoy es ¿Vos ya lo hiciste? Y si todavía no, amigo, amiga, estás fuera de onda ¿en qué mundo vivís? Con esta presión se genera una carrera para aprovechar o inventar la primera oportunidad para “hacerlo” ya de una vez y no sentirse un anormal, un “alien” en este mundo “liberado”.
Y ya que estamos hablando de libertad, lo primero que deberíamos reivindicar es la libertad de resguardar la propia intimidad (y de la otra persona implicada). Nadie tiene el derecho de saber si una persona ya tuvo relaciones sexuales o no, o con quién la tuvo, y nadie tiene obligación de contarle a cualquiera que pregunte si ya tuvo sexo o no. Eso pertenece a la intimidad, a la vida privada.
En segundo lugar, si hablamos de sexo libre, debe existir la posibilidad de abstenerse de tener relaciones sexuales. Para ser libres tenemos que poder elegir al menos entre dos opciones. Pero si existe una presión tan fuerte en el ambiente y una mujer o un varón deben “demostrar” ante su grupo que ya han tenido relaciones sexuales para ser considerados “normales”, y evitar así las burlas o las risitas maliciosas, entonces el sexo gua’u que “libre” se convierte en obligatorio para mostrar “normalidad”.
La energía de atracción sexual es una de las más poderosas fuerzas que Dios puso en el hombre y la mujer, un potente impulso hacia la comunión mutua, unido al poder compartido de generar vida. El encuentro sexual ciertamente debe ser libre, con respeto por los sentimientos y el cuerpo del otro. La utilización de la persona como cosa “desechable”, el acoso de distinto tipo, el chantaje y el extremo de la violación física, nunca deben ser aceptados como forma humana de relación.
El encuentro sexual de la pareja siempre está abierto a la reproducción de la vida, los que se unen sexualmente deben estar dispuestos a aceptar el fruto natural de ese encuentro, que puede ser un hijo o una hija, preparados para recibir y acompañar este fruto deseado o no, esperado o no, por eso, el mejor ámbito para la relación sexual es la unión estable de la pareja en el matrimonio. Es bueno tener la libertad de elegir lo mejor, aunque signifique ir contra la corriente.
Nos vemos el próximo mes chera’a.
Pa’i Alberto Luna. |